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PIPO AJUSTA DETALLES TACTICOS
Se viene el debut en la liga contra Lanús y el Ciclón se pone a punto. Néstor Gorosito dispuso una serie de trabajos en el Bidegain.
El recuerdo de aquel 13 de agosto de 2014, cuando San Lorenzo demostró que los sueños se cumplen, se consagró campeón en un Bidegain imborrable y la Copa Libertadores se vino a vivir a Boedo.
Cuervo, Cuerva, cerrá los ojos. Y respondé con sinceridad: ¿Cuántas veces quisiste volver a vivir aquel 13 de agosto del 2014?
La gloria citaba a los millones de Cuervos dispersos por el mundo: los que colmaban el Pedro Bidegain y los que sufrían pegados al televisor, a la compu, al celu.
Los días previos eran de locura, de ansiedad, de espera. De pasión que desbordaba la cotidianidad. Matos, de volea, estampaba el 1-0 ante Nacional en Paraguay, pero Santa Cruz robaba la ventaja cuando el telón estaba por bajar y ponía el 1-1 en la primera final. Y a sufrir en casa. Porque si no, no sería San Lorenzo.
Y así llegaba un miércoles 13 como ningún otro. El nerviosismo imperaba. Papeles azulgranas. Banderas. Padres. Hijos. Desde Boedo. El Nuevo Gasómetro. "Dale San Loré, queremos la Cooopa". Y un partido con poco juego, mucha fricción.
Feliz aniversario, mi amor ????????? pic.twitter.com/9qVivPD93L
— San Lorenzo (@SanLorenzo) 13 de agosto de 2017
Pero a los 36' del primer tiempo, Maximiliano Coronel golpeaba la pelota con la mano y Sandro Ricci, el árbitro del partido, sancionaba penal. Ortigoza salió de algún cuento de Soriano, y clavó el remate fuerte, a la derecha, para subir otro peldaño en el camino a cumplir con el sueño copero. Lo demás fue aguantar la embestida rival. Los latidos aumentaban con el correr de los minutos. La tribuna rezaba. El Ciclón se aferraba a la victoria y derribaba la utopía. Sonó el pitazo final. El aire se tornaba espeso, las lágrimas de emoción colmaban la escenografía, los hijos abrazaban fuerte a los padres y los padres a los abuelos. Los que ya no están se prendían al estrujón. Y el sueño que fue utopía y que de pibito se te negó, ya no importaba. Somos campeones de América. Y para siempre.
O quizá, San Lorenzo nunca ganó la Copa Libertadores. Fue ella, la que se enamoró del barrio. De los poemas y rezos dedicados. De las canciones y los colores. Los recibimientos. La pasión. La fidelidad de siempre. El desearla más que nadie. Y se vino a vivir a Boedo, para no irse nunca más.
Ahora sí: abrí los ojos. Recordá ese momento. Abraza a tu viejo. A tu pibe. O mándale un beso al que ya se fue. Y decile a ella, a la Copa, que es tu obsesión. Porque iremos por la segunda.
Se viene el debut en la liga contra Lanús y el Ciclón se pone a punto. Néstor Gorosito dispuso una serie de trabajos en el Bidegain.
Después de ser el arquero con más atajadas en la Copa del Mundo, Orlando Gill se reintegró a San Lorenzo y fue recibido por aquellos chicos del fútbol infantil del club que se hicieron virales celebrando sus penales tapados contra Alemania.
El Ciclón ya se enfoca en el partido del sábado contra Lanús. La principal novedad fue la presencia de Juan Pablo Álvarez, volante ofensivo que se incorporó al Ciclón y que firmó contrato hasta diciembre de 2027.
San Lorenzo desarrolló una práctica de fútbol contra Nueva Chicago para darles ritmo de competencia a los futbolistas que ayer con Deportivo Riestra sumaron pocos minutos o no jugaron. Toda la info acá...